La tercera Versión del libro Diseño en Colombia reúne valiosos ejemplos de los trabajos realizados en los últimos años por parte de los arquitectos y diseñadores en el país. Esta serie coleccionable tiene la intención de comparar cada década en la trayectoria de nuestra profesión.

Somos conscientes que no puede haber un libro con pretensiones históricas sin incluir artífices de lo que se hizo en el siglo pasado por personas muchas veces desconocidas pero que merecen estar por el peso propio de sus méritos, por lo tanto hemos considerado hacer un homenaje a dos arquitectos y un diseñador de muebles y ambientes que deben permanecer en la memoria por su gran trabajo.

Rafael Reyes Nieto, un autodidacta. Me permito calificarlo como uno de los más talentosos diseñadores de muebles del siglo pasado, cuando en el país no existían facultades de diseño industrial, produjo inicialmente estilos clásicos de tal calidad en los años sesentas que aún se conservan perfectamente. Introdujo posteriormente líneas propias con terminados en cuero natural y cromados. La ergonomía, antropometría y terminados de sus muebles son fácilmente envidiables por muchos de los productos actuales. Pocos como él conocieron los materiales y procesos de fabricación hasta el más mínimo detalle. Comenzando con un pequeño taller, llegó a tener una planta de 7.000 m2 que habla por si misma del éxito y acogida de su trabajo.

Víctor Schmid, un arquitecto Suizo hecho colombiano, quien creó su propio estilo de gran atractivo estético, con el cual cumplió con los requisitos de excelentes exteriores para luego en su interior encargarse de diseñar los muebles, lámparas y magnificas chimeneas, ofreciendo una ambientación muy acogedora que encantó a los habitantes de la ciudad.

Harry Child Dávila, es hasta hoy uno de los arquitectos que más obras tiene en pie como conservación patrimonial de Bogotá, y donde es poco conocida su obra, a la que supo imprimir un estilo clásico inglés que se generalizó en la primera mitad del siglo 20 en varios barrios de la ciudad. Su gran cuidado en la calidad de los detalles constructivos y de acabados hace que sus obras se mantengan después de casi un siglo en perfecto estado.

Aunque se ha perdido en gran parte la mística que hubo en la muy buena arquitectura moderna local de los años 60’s, se salvan algunos ejemplos que dejan el enfoque estrictamente comercial y que enriquecen el habitat que los rodea, al punto que puedan algún día declararse patrimonio de conservación.

El diseño industrial ha sufrido el embate del precio bajo del dólar, lo que ha impulsado la importación de muebles y objetos que compiten desfavorablemente con la producción nacional, por lo cual solamente contando con la innovación y calidad del diseño se podrá lograr una sostenibilidad de la industria.

El diseño visual y el de interiores mantienen su calidad tradicional y sus profesionales pueden calificarse de muy buen nivel internacional.

Harry Child Williamson
Arquitecto